De entrevistadores entrevistados

A continuación pego la entrevista que me realizaran ayer los cumpas de  http://www.prensa3m.com

“Tenemos el gran desafió de construir una comunicación popular masiva”

Gabriel Medina es estudiante en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y director general de TURBA (Televisión Urbana de Buenos Aires), un proyecto de comunicación audiovisual autogestivo. En diálogo con Prensa del Tercer Milenio, Medina celebra el fallo de la Corte Suprema que declaró la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, analiza el posicionamiento de los medios emergentes en el esquema de medios que establece la ley y da una mirada crítica al rol de la universidad pública como formadora de comunicadores.
Por Esteban Schoj
 -¿Cómo recibiste el fallo de la Corte?
-Con mucha felicidad. Este fallo es el corolario de un proceso de luchas que lleva por lo menos más de dos décadas. Todos los que integraron o apoyaron la Coalición por una Comunicación Democrática no pueden menos que sentirse realizados porque aquel reclamo solitario sea hoy una victoria política. Ahora que logramos que la política derrote a los intereses económicos con una legislación que nos garantiza derechos, tenemos una batalla en dos frentes: uno político y otro cultural.

-¿Cuál es el político?

-El frente político se vincula a la operativización de la ley y la batalla pasa porque esta se condiga con el espíritu que le dio origen. En la práctica, esto significa que su reglamentación debe ser puesta en revista. El criterio para acceder a licencias no puede ser fundamentalmente económico. Debe atender aspectos ligados a la sustentabilidad, sin dudas. Debe también observarse el proyecto político-cultural detrás de cada aspirante a licencia, también. Incluso, el grado de institucionalidad puede ser un argumento que despeje trasnochados de actores constituidos con trayectoria y proyecto, aunque tampoco debiera ser motivo de exclusión, sino de inclusión por la vía de la promoción, acompañamiento y accesoria por parte del Estado. Pero el acceso a pliegos, por lo menos en proyectos de mediana escala, no puede ser regido exclusivamente por la capacidad pecuniaria. El otro aspecto político es la vigilancia permanente respecto a la interpretación de los intersticios legales que habilitan una nueva concentración empresarial en el sector. Los acuerdos tácticos que el Gobierno estableció con otros empresarios de medios lesionan el espíritu de la ley. Todo esto debe ser cuidadosamente revisto y vigilado de cara a futuras gestiones. No menor es la parte que le toca gestionar al Estado. Aquí hay que ser muy cuidadosos y estar a la altura de un sistema público de medios al que ya ni requiere, ni le suma, el paradigma Szpolski. Necesitamos allí más propuestas como Encuentro. Mas direccionadas al desafió de contenidos culturales y educativos de calidad, que a las urgencias coyunturales políticas. Creo que de eso debemos ocuparnos el archipiélago de medios autogestivos. Y seguramente lo aremos más provocativo, interesante y efectivo que el agotado esquema de Wirtz, que sólo predica entre los conversos.


-¿Y el cultural?

-En el frente cultural, la pelota está en nuestra cancha. Lo primero es superar nuestra propia cultura política, es decir, la insistencia en que cada grupo, organización, colectivo, deba necesariamente gestionar un medio. Esta concepción, que nace con la idea de Lenin de que “a cada fracción, una prensa”, no puede garantizar que cada actor pueda producir las diez horas diarias de programación requeridas. Hay que ir hacia una cultura de la articulación y cooperación que pueda garantizar grillas de contenidos para todos los medios emergentes. Vale decir, quizá no todos podremos tener un medio, pero podemos ser valiosas productoras de contenidos. Esto es un poco lo que el AFSCA viene impulsando a partir de los encuentros regionales y nacionales de PACs (Productoras Audiovisuales Comunitarias). El problema es que lo haga más por gambetear el ríspido tema de la confección del plan técnico para la asignación de licencias, que como una promoción efectiva para el sector. Habrá que ver, a veces los tiempos políticos no son los de nuestras ansias, pero la cosa aún esta más verde de lo esperado para la política insignia del kirchnerismo. Otro tema cultural que aqueja al sector es una cierta mirada filantrópica, voluntarista e ingenua a cargo de las ONGs y fundaciones. Se trata de que el mote de “sin fines de lucro” es leído como la nula posibilidad de garantizar producción y trabajo para el sector. Esta discusión, que en el caso del sector cooperativo esta recontra saldada, representa hoy un verdadero escollo para que podamos organizarnos en igualdad de condiciones frente a los pulpos derrotados, pero no aun desplazados. En cada encuentro, foro, ámbito de debate, hay que salir a aclarar que el lucro es otra cosa. Que no nos rige el cruel criterio de maximización de ganancia capitalista que prioriza esto por sobre el empleo y la ética en la producción de contenidos; sino la mejora de la calidad de vida en nuestra comunidad. Y esto último sólo se logra con sustentabilidad y generación de empleo, y sólo así se garantiza la producción de trabajo simbólico puesto al servicio de la transformación social. Que el sector sin fines de lucro no pueda pensarse como trabajadores de la comunicación es una de los mayores peligros para constituirnos como un actor capas de disputarle a las corporaciones.

-La universidad pública, ¿forma comunicadores que puedan aprovechar los avances que otorga esta Ley de Medios?

-En algún sentido hay algo de la impronta universitaria flotando en estas concepciones. Las experiencias de comunicación “alternativa”, “autogestiva”, “contrainformativa” o comunitaria en un sentido sesgado, generaron durante mucho tiempo esta idea culposa de la comunicación popular. Es que la academia es bipolar en el peor sentido. Se dice progresista pero forma “intelectuales críticos” que terminan oficiando de técnicos-generadores de contenidos sin la menor capacidad de gestión de proyectos. Temen que una aproximación al sector productivo los transforme súbitamente en “microcapitalistas”. Como generalmente el corte de clase profesoral les garantiza un buen pasar, condenan a cohortes enteras de estudiantes y graduados a ser aspirantes a empleados de multinacionales de medios o reproducir la lógica de la “intelectualidad critica” intra-academia, donde una cátedra amiga los acogerá y les permitirá una carrera de prestigios intra-muro agiornándose a la discursividad dominante de luchas obreras en abstracto. No hay formación emprendedora en la academia. En el campo de la comunicación muchos saben cómo armar una pirámide invertida, pero pocos como poner un periódico en un circuito de distribución. Hacemos pan, pero no sabemos hacerlo llegar a la mesa de nadie. Por eso es interesantísimo que la ley de AReCIA (Asociación de Revistas Culturales e Independientes de la Argentina) introduzca este ítem entre su proyecto de ley para el fomento de las revistas culturales independientes. El último aspecto cultural que creo que debemos vencer, se vincula de alguna manera con el anterior. La gran mayoría de iniciativas comunicacionales que se pretenden alternativas, no pueden superar el microclima de “universitarios progres” que les dio origen. Tenemos el gran desafió de construir una comunicación popular masiva. “Nuevas voces” es un slogan vació si no podemos interpelar a nuevas audiencias. Y nuevas audiencias no sólo implica nuevos temas, nuevas inquietudes, sino un desplazamiento de la actual TV chatarra a una TV más humana, pero no por ello, menos entretenida, menos movilizadora. Y esto está muchas veces más vinculado con la forma que con los temas. Tenemos que ser más arriesgados, abandonar la pretensión del lenguaje rupturista. Tenemos que establecer un código común con las actuales audiencias de los medios masivos. Esto implica negociaciones en el contrato de lecturas. Concesiones mutuas. Operaciones de apropiación, pillaje y contrabando de y en los géneros y formatos que hoy mismo utiliza el status quo mediático. – See more at: http://www.prensa3m.com/noticia.php?id=2013-10-31-qtenemos-el-gran-desafio-de-construir-una-comunicacion-popular-masiva%94#sthash.w7AN0JeY.B81gkxDQ.dpuf

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