Cumbre Social del Mercosur 2014

10422218_10152671863869261_7262462929428665379_nLos días 11 y 12 de diciembre pude participar en la 17° Cumbre Social del Mercosur que se desarrollo en Paraná, Entre Ríos. En ella, una vez mas los movimientos sociales de la región se reunieron para debatir los desafíos pendientes en materia de integración regional, apostando por el fortaleciendo de la soberanía suramericana. No se trata solo de un diagnostico, sino de la condensación de estos debates en un documento que desde hace algunos años los presidentes del Mercosur toman como insumo para la generación de acuerdos interestatales y políticas públicas.

Sin embargo esto no siempre funciono de esa manera. Hace dos décadas, cuando Mercosur era una iniciativa de libre comercio regional nacida al impulso de la concomitancia en el carácter neo liberal de las presidencias de nuestra región, las Cumbres Sociales funcionaban como “contra cumbres” que denunciaban el rumbo del desarrollo dependiente de nuestras macroeconomias y las descarnadas asimetrias sociales que esto profundizaba. A partir de la gesta de Mar del Plata del 2005 donde Chávez (al amparo de la estrategia de Néstor Kirchner) generó el espacio político para el rechazo a la estrategia imperial del ALCA y la emergencia de una constelación de gobiernos progresistas a escala regional, la Cumbre Social comenzó a funcionar autónoma pero articuladamente con las Cumbres presidenciales del Mercosur. Se trata de la apertura que estos gobiernos sostienen con sus bases, los diversos movimientos sociales de los cuales en muchos casos han emergido, y a los que promueven en su tarea de afianzamiento de estos procesos, pero por sobre todo, de generación de propuestas para una agenda de trabajo conjunta.

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Sin embargo y a pesar de cierta improvisación respecto al carácter general del encuentro, al recorrer las instalaciones del Hogar Eva Perón mientras las delegaciones iban llegando comencé a cruzarme por los pasillos y patios a muchos rostros conocidos. Militantes sociales con canas y rostros curtidos por los años, ya sin el rictus adusto de los 90s, pero siempre con la templanza y serenidad que los recordaba. Pasar de la resistencia a la construcción no resulta una tarea sencilla cuando los años de lucha han sido constitutivos para el sujeto político que levanto la cabeza en los 90s. Tirando piedras en las plazas, avanzando contra las vallas y la represión se fue haciendo el camino que en un cruce singular con liderazgos políticos dispuestos a asumir los requerimientos de la hora parieron este tiempo kairótiko que nos ha tocado en suerte. Tan amenazado, frágil y provisorio como librado intensamente a asumir nuestra responsabilidad histórica estemos.

Cumbre Mercosur 2014 ParanáEn esta ocasión no se trataba de la precaria ocupación de una escuela que generosamente nos habría las puertas, a la que se concurre con colchones iflables o bolsas de dormir, sino de un edificio histórico creado en 1952 por la Fundación Eva Perón; bien equipado con camas de sabanas frescas y donde el agua caliente no falla. Un alegrón. Aunque para mi sorpresa las chicas de La Cámpora manifiesten inmediatamente su decepción y la propuesta de trasladarse a algún hotel aledaño, allí donde su individuación burguesa no pueda verse vulnerada por tener que compartir las instalaciones unos días con otros compañeros. “Juntos pero no revueltos” – le indicaba con discreción un responsable político del PCCE a los suyos.

El ritual de recorrer los pasillos por la madrugada para matear con compañeros de otras delegaciones en los que se produce ese intercambio teológico de realidades, percepciones, experiencias y recorridos diversos, tampoco es plausible cuando el grueso de los asistentes se resguarda en la comodidad de la orga en la que se está encuadrado. Sin dudas somos mas que antaño, pero no hemos heredado mucho.

Al comenzar los debates la cosa se pone mas interesante. Personalmente participo en “Integración Productiva y Economía Social”. Allí me anotício que la compra total de productos de todos los países integrantes del tratado  del Mercosur, no supera el 15%. Es decir que el 85% de lo que se importa se hace desde países extra-zona. Compañeros de Venezuela llegan para proponer redes de trueque y respaldar una suerte de moneda informal/paralela que regule el trueque. Obviamente la experiencia argentina no resiste esa propuesta. El ponente de El Evita, representante de la secretaria de agricultura familiar, nos habla de las bondades de estos modos de producción a pequeña escala y concluye con una expresión de deseo: la necesidad de un Ministerio de Economía Social. La maravilla de creer que con mas recursos y contratos en el Estado, inercialmente se logran mas cosas. No ver que el la estrategia y el modo de encarar las políticas es lo determinante. Allí intervengo coincidiendo con un compañero posadista, en la necesidad de dejar de alentar la economía social como una alternativa, tan alternativa que siempre juega desde una institucionalidad diferenciada y en un mercado “no-oficial” como la B de la economía capitalista. ¿Por que en lugar de pensar un Ministerio para la Economía Social no pensamos mas estrategicamente en una secretaria de ESS en el Ministerio de Economía? Allí aparecen las típicas reticencias ideológicas de quienes la prefieren ver como una real alternativa “solidaria” y no como las experiencias de economía de subsistencia con respaldo estatal que la gran mayoría de las veces es.

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Los compañeros de Gráfica Patricios, en nombre de las fabricas recuperadas, confiesan que en todos estos años no han podido intercambiar con otras recuperadas del Mercosur “ni la compra de dos caramelos”, vacancias del Estado, pero también de las organizaciones de base, admiten. No falta la intervención vociferante de la esclarecida militancia de paladar negro post 2010 que siempre llega para recordarnos que ellos entienden todo, por que la historia de la liberación de la patria comenzó el 25 de mayo del 2003… Yo me voy con la certeza de que hasta que la economía social no se decida a ser un ejercito de empresarios sin capital o trabajadores sin derecho, para que el Estado asuma la promoción de un emprendedurismo que aspire a producir nanotecnologia, todo esto es un cotillón muy lindo, pero en los echos apenas otro argumento para mas paliativos estatales. Para mas empleo calificado en el estado a los profesionales con sensibilidades progresistas.

10858410_10152676018284261_3019198069115493393_nEl segundo día participo en “Comunicación social y TICs”. Se puede observar las asimetrias que existen en cuanto a estructura comunicacional en nuestra región. Paraguay puso en marcha una TV Publica y una agencia estatal de noticias recién con Lugo, por solo ver un ejemplo. Existe poca información entre la militancia social respecto a las leyes de medios que se han promovido en los últimos años en nuestros países. Y es interesante tomar nota de como se ha ido desplazando el eje del debate por la disputa de lugares en medios estatales a la actual demanda por afianzar medios populares y autónomos gestionados por las organizaciones sociales.

El debate también pivoteo sobre la necesidad de una soberanía tecnológica, promoviendo el sofware libre y una estructura de nodos que nos dieran autonomía en la red. Me hubiera gustado que la discusión estuviera pensando mas en avanzar contra los tratados de la OMPI, como Néstor y Lula supieron hacerlo cuando confrontaron a la OMC por la producción de medicamentos genéricos. Pero las cuestiones atenientes a cultura libre siguen estando un poco verdes aun. Sin embargo se respiro un buen clima, sin delirios y con cierto direccionamiento común.

D´Elía Cumbre Social Gabriel MedinaSobre el final se leyó el documento que contenía la síntesis de los debates en 5 propuestas por cada eje y una declaración general. Se ovaciono la condena a las desapariciones en México, a lo que siguió un entretenido entre dicho con la coordinación y las delegaciones de países limítrofes sobre el pedido de la inclusión de un señalamiento sobre la violación de DD HH en Paraguay. Allí ó una tensión entre el vitalismo de los movimientos sociales y la aveces extrema prudencia, de la militancia que hoy ocupa responsabilidades de Estado. La polémica duro varios minutos y tuvo todos los ingredientes de una disputa asamblearia, con sus mociones de orden y pedidos de cuarto intermedio. En el medio, la militancia “orgánica” que nos supimos conseguir, no sabia como posicionarse. Si sumarse al para nada descabellado pedido de denuncia sobre la situación en Paraguay o sencillamente bancar, con la misma abnegación y entereza que diariamente nos fumamos a los Berni hoy o a los Masas/Boudu ayer mismo. Sin duda que sobrellevar las contradicciones es una prueba de madures militante. Pero semejante madurez implica no solo convicción, sino por sobre todo una lectura estratégica para la que no basta un acritico salto de fe reposando en el dogma de la infalibilidad del Papa.

La organización por su parte, se vio desbordada. Como desacostumbrada a mantener matices o disidencias con sus interlocutores, que otrora fueran la sabia que nutria el florecer de todas las iniciativas que hoy hicieron posible esta experiencia latinoamericana. Evidentemente la “organicidad” de la década ganada también calo en ellos. Siempre es mejor cuando hay unidad de concepción, pero el camino a eso requiere conducción, cuestión difícil de conjurar cuando la expectativa es mero acompañamiento y pasividad.

Dos jornadas intensas aveces, sosas otro tanto. Sinsabores de la victoria, vacancias del movimiento popular que se revelan como desafíos urgentes de cara a la imperiosa profundización de esta década, para la que nuevamente todo vuelve a estar en peligro.

Cumbre Social Gabriel Medina

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Cambios

DPUna nueva formación en la banda plantea interrogantes sobre los alcances del  carácter colectivo de un proyecto. Sobre sí el planteo de un “cuidarnos” compañero no es finalmente una ilusión bienintencionada que cae tan rápido como los vicios individualistas se dejan notar.

La siempre presente tensión entre priorizar los procesos sin descuidar los resultados colisiona con la viabilidad de cierto modo del hacer, y nos obliga a replantearnos todo.

Alguna vez entendí que una banda con amigos es un proyecto insostenible, puesto que al amigo se le perdona todo. Hasta su desgano, hasta su descuido hacia nuestro esfuerzo. Alguna vez, también, asumí que un proyecto es ante todo su gente. Que si había algo que me había hecho tope, era la instrumentalización de las relaciones interpersonales en pos de un objetivo, por utópico o grandilocuente que fuere. Toda utopía se augura vivenciando su coherencia en el presente y junto a otros. ¿Pero qué pasa cuando la madures no está en sintonía para apreciar el esfuerzo en esa construcción, o la honestidad del planteo?

Hoy es momento de incorporar que, como en el amor, hay un límite para el deseo propio y para la voluntad de encuentro del otro. Que si bien, como dice el negro Dolina, siempre es mejor perder junto a los propios que ganar con extraños, tal vez los que se empecinan en descuidar los triunfos del colectivo o en no jugar en equipo, nunca fueron propios.

Un puñado de nuevas preguntas acompaña esta nueva etapa, que no sin algún dolor, vuelve a parir algunas certezas.

Pibes Chorros

 

Pibes Chorros

Esta madrugada le estuve haciendo el aguante a un amigo por que una banda de pendejos (16 y 17 años) la tienen con entrar a afanarlo o pegarle a sus hijos. Primero creyeron que su hijo mayor los había mandado al frente por entrar a afanarle “el cultivo” al transa de al lado (un infeliz que cultiva para vender frascos de cogollos), y lo fajaron al estar llegando del laburo. Luego de que el padre (mi amigo) encarara al padre de uno de ellos increpándolo por el tema (e intentando que todo se pudiera resolver de modo domestico) este pibe vino a querer patotear a la familia con seis mas por que al parecer su propio padre (un buen hombre que se excusaba ante mi amigo pidiéndole que llegado el caso denunciara a su hijo) lo echó de la casa esa misma noche. Idas y venidas, vecinos llamando a la policía, ayuda que al mismo tiempo era rechazada por mi amigo para evitar futuras represarías por estos menores que (por lo menos ellos) confían en que serán inmediatamente soltados.

Se sabe que cuando las cosas pasan de la teoría a la biografía, de la estadística a la descarnada experiencia, se te quemen todos los papeles sobre propuestas de intervención en problemáticas de violencia social. Mi amigo sin embargo tiene algunos estudios en psicología social. Puede, a pesar de que coyunturalmente deba resolver los problemas con el pragmatismo que la situación requiere, elevarse del kilombo en una reflexión acaso mas elaborada que el fachistoide “hay que matarlos a todos”.

Y los dos veníamos caneando. Es cierto que en el imaginario de todos (ellos y nosotros), existe efectivamente la impunidad a partir de saberse menores. Pero hay preguntas mas profundas respecto a por que un puñado de pibes decide todos los días “batirse” en lances tan desafortunados como los que van desde robarles a sus propios y mas próximos vecinos hasta sentir que deben volver a amedrentar a sus pares por que en ello se juega una suerte de prestigio en una supuesta territorialidad que deben sostener denodadamente.

Estos pibes no afanan por hambre. Son de una condición humilde, pero para las “necesidades básicas” (diría un materialismo que atrasa dos siglos) ya existen programas sociales que ponen el acento no solo en lo material, sino incluso en lo simbólico. En eso que pomposamente se denomina la inclusión. Es que estos mismos programas ya no solo configuran los meros paliativos que representaron en el momento de su implementación, sino que han evolucionado hasta alentar o exigir como contraparte otros modos de participación/democratización simbólica, como la finalización de los estudios o el incentivo a las carreras de grado por vía de becas o creación de mas universidades. ¿A que voy con esto? Mi hipótesis es que este modo de vandalismo, acaso mas cruento y naturalizadamente pendenciero, que el que yo conocí en mi juventud, se expresa por la absoluta carencia de proyecto, en al menos dos generaciones.

Y repito, no es que el país no haya cambiado. Objetivamente, lo hizo, aunque el buen Dr Salvia no quiera notarlo. Basta contrastar la capacidad adquisitiva de los sectores populares a partir del 2003… Sin embargo hay conglomerados urbanos en los que una segunda generación de desocupados no han visto a sus padres trabajar. Y no es “gracias a los planes” como todo el tiempo están prestos a decir los cualunquistas de siempre. Sino por que sencillamente hablamos de una fracción de la sociedad que ha quedado verdaderamente afuera de toda aspiración de movilidad social ascendente por vía del estudio o el trabajo. Sí, es un tema “aspiracional” como les gusta decir a los publicistas! No son las condiciones objetivas, sino subjetivas (al decir de el Ché) las que inhabilitan a estos jóvenes, poder pensarse como otros sujetos que sujetos de consumo.

Por ello, por que lo único que importa es el consumo, el horizonte de expectativas de mi generación y la siguiente se pierde en los hedonistas interrogantes de ¿que hacer este fin de semana? ¿Como procurarse altas llantas? ¿Como pegar esa motito que me lleve y me traiga con mi chica? Y ¿Como acceder a sustancias que me abstraigan de esta realidad de privaciones e imposibilidades? Pero pregunto yo ¿acaso esta ultima enumeración de las motivaciones son otra cosa que el horizonte de sentido de toda esta sociedad que hemos sabido construir?

La única diferencia es que la clase media, que a los efectos es igualmente mediocre en sus aspiraciones, no esta dispuesta a delinquir. Su capacidad de adquisitiva la redime de algo tan bochornozo. Es la intersección entre posmodernidad hedonista e inmediatista y la absoluta carencia de proyección espacio-temporal propia de la exclusión social, del habitús de los mas relegados. Esos que se revientan los morlacos hoy por que mañana no saben si los tendrán, mientras la clase media gusta condenarlos por no ser lo sacrificadamente ahorrativos burgueses que ellos han podido ser. Lo cual nos deja con este cóctel inasimilable de sordidez y consumismo, que en las fantasías de fachistoides se resuelve con una nueva “colimba” para castigar a la pobreza por la vía de una militarización que ni remotamente se entiende como vocación de servicio patrio.

Me voy a la cama con algunas intuiciones de por donde viene todo el kilombo. Pero con la inquietante certeza de no tener demasiadas pistas sobre cuales serian los modos de intervención, no canallas, no demagogicos, no ingenuos, pero no estigmatizantes, para tener una sociedad mejor de la que venimos heredando.